UN ESPACIO PARA EXPRESAR EMOCIONES: EL PSICODRAMA

xabi Blog octubre 28, 2019

La decodificación de las emociones que nos muestra aquella persona que tenemos delante, sin que esto genere un sentimiento de culpa o incluso vergüenza, es una tarea en ocasiones difícil pero favorecer significativamente el proceso de ayuda. Cuando descubrimos como se siente una persona, desde un entorno validante, le ayudamos a controlar y manejar adecuadamente sus emociones. Este proceso crea un espacio de aprendizaje  sobre las emociones, su gestión y el modo más saludable de respuesta, expresión e interpretación.

Así el Psicodrama puede ser un enfoque terapéutico muy válido, que a través de dinámicas de grupo o role playing, facilita que la persona pueda conseguir encauzar y desarrollar su crecimiento personal y una mejor y más amplia percepción personal. Un proceso guiado, activo y creativo, que a través de una observación directa, se lleva a cabo en espacios seguros en los que practicar y llevar a cabo diferentes dinámicas.

La posibilidad de recrear situaciones de la vida cotidiana que han sido atendidas previamente, de manera impulsiva, inestable o amenazante puede favorecer una segunda oportunidad para que aquellas que surjan en el futuro, sean atendidas de manera más saludable y estable.

Creando un espacio seguro donde se potencia la regulación de la intensidad emocional, reflexión y la atención plena sobre aquello que se representa. Una forma de ayudar a que las personas puedan explorar las experiencias internas, representar áreas de su vida que han estado enterradas durante mucho tiempo y que están obstaculizando de modo rígido, un funcionamiento más normalizado y satisfactorio.

Las nuevas estrategias o herramientas que se desarrollen desde este enfoque pueden mejorar el autocontrol, los estados de ánimo de la persona así como las relaciones interpersonales que mantenga. Directamente atiende a la identidad personal, a la autocompasión, la autoconfianza, el autoconcepto y ayuda a la persona a comprenderse mejor a sí misma, beneficiándose en su la función social y emocional.

Una experiencia transformadora que fomenta la expresión de sus sentimientos, la interacción con personas, aprender habilidades sociales y una forma de practicar comportamientos saludables. Fortaleciendo su vida personal y generando un considerable aumento de su flexibilidad mental y emocional, mayor espontaneidad,  creatividad y la idea del momento: el aquí y el ahora.

La fuerza transformadora del psicodrama proviene de esa interacción grupal y la influencia dinámica y terapéutica que se observa en las tres fases de una actuación psicodramática como son el Caldeamiento, la Actuación y la Participación.

Puede ser un complemento de ayuda a las personas afectadas para que sigan luchando y enfrentándose de forma valiente a un futuro desconocido. Una oportunidad para representar su vida, reponerse del pasado, descifrar el presente e imaginar un futuro seguro y certero.

Podemos decir que el psicodrama, aplicable a niños/as, jóvenes y personas adultas, constituye un método global que integra el cuerpo, las emociones y el pensamiento, (consideramos importante añadir un cuarto elemento, el alma, la espiritualidad, mirada interna) poniendo especial énfasis en la acción final de poner voz al pensamiento.

En definitiva, una técnica global que puede corregir deficiencias en las interacciones, promover la integración social, cohesión y atención terapéutica.

 

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