SEGUIR AVANZANDO, EL VIAJE MÁS DIFÍCIL.

xabi Blog marzo 30, 2019

La vida para personas con dificultades en la gestión emocional está llena de eventos que miden su capacidad de afrontamiento. Una persona atrapada en una desorganización emocional constante con dramáticos y complicados síntomas, que altera, cambia y desestructura el largo y difícil viaje de la construcción de la identidad propia.

Un viaje, en el que desarrollar unos rasgos, comportamientos y carácter estables parece estar en un constante modo de construcción inmadura. Una percepción del mundo que les rodea cargada de inestabilidad emocional, incomodidad de su yo, sumergido en pensamientos de dolor emocional, sentimientos de indefensión y de perdida. Situado en sus temores y obsesiones no consigue más que frenar posibles avances hacia la conformación de una personalidad saludable.

Un sufrimiento y malestar que, como un fuego imposible de ser controlado, provoca desesperación, incoherencia e impulsividad en sus  respuestas para enfrentar dicho malestar. La lucha es constante, existe siempre un autocuestionamiento de diferentes momentos y experiencias, que implica la sensación de que algo estable, positivo y favorecedor pueda desaparecer en cualquier momento, implicando dudas, miedos y faltas de habilidades sociales y personales a la hora de enfrentarse a situaciones con el otro. Esta inseguridad y miedo lleva a romper con el disfrute intrínseco a las relaciones sociales.

De manera incomprensible a ojos de su familia, pareja o compañeros de trabajo esta incapacidad de regulación provoca de nuevo una caída al pozo de la inestabilidad, confusión y un retroceso en el desarrollo de una identidad firme.

Esta significativa sensibilidad que poseen estas personas hace que procesen la aceptación de situaciones de su vida diaria (que poseen algún tipo de carga afectiva) de un modo inconexo y quede estimulada en mayor medida una parte de rechazo, desconfianza y una evaluación negativa de los resultados esperados ante su comportamiento.

Un complejo procedimiento experimental que dificulta sus relaciones interpersonales, donde la existencia de obsesiones propias con comentarios de las personas que le rodean, el posible rechazo de éstas, la vergüenza, el miedo a errar o la soledad que pueda darse hacen que se identifiquen como un juguete defectuoso imposible de ser arreglado.

A pesar de este desajuste esperado o preestablecido en sus experiencias sociales, deja entrever un deseo interno por seguir siendo querida, ayudada y entendida para poder avanzar hacia una estructuración, una estabilidad, y la salida del círculo de negatividad imposible en el que desesperadamente entran y quedan atrapadas.

La salida, y el camino hacia un cambio real y no milagroso, es larga, dura y difícil como lo es cambiar la forma de pensar, sentir y actuar. Las emociones no son ni positivas ni negativas, la dificultad se encuentra en el modo en que las gestionamos, las maleamos y las hacemos nuestras.

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