PENSAMIENTOS Y LA GESTIÓN DE LOS MISMOS

xabi Blog octubre 20, 2020

Las personas que construyen de manera inapropiada sus pensamientos y tienen dificultades a la hora de elaborar esquemas mentales adecuados pueden verse inmersos en conflictos relacionales y comportamientos impulsivos que influyen de manera negativa en su estabilidad emocional.

En numerosas ocasiones los pensamientos automáticos o pensamientos que ocurren rápidamente sin que exista un análisis racional tienen una base negativa, una lógica errónea, creencias arraigadas que las personas tienen sobre sí mismas y el mundo que le rodea, afectando significativamente aquello que la persona siente y hace.

La intervención directa sobre dichos patrones y formas de pensamientos inadecuadas favorecerá su capacidad de autocontrol, un mayor diálogo interno y su reestructuración cognitiva. En definitiva facilitará una adaptabilidad mayor al medio y mejorará la calidad de vida en general.

Aprender a cambiar la manera de pensar, los planteamientos sesgados y cómo estos generan estados de ánimo muy reactivos e intensos, que a su vez implican una serie de comportamientos impulsivos. La toma de conciencia inicialmente ayudará a crear una visión más amplia y situará la perspectiva del cambio en algo, que aunque sea algo desafiante y difícil, podrá ser alcanzado con una continua práctica y un contante esfuerzo.

Un patrón de pensamiento automático negativo característico en personas con dificultades de gestión emocional seria aquel caracterizado por los extremos, de todo o nada, bueno malo, blanco o negro… Una visión dicotómica del mundo que genera un gran sufrimiento emocional cuando la persona se maneja entre una dualidad de lo mejor, lo más bueno, lo maravilloso y lo peor lo odioso, lo horrible.

En muchas casos existe un cambio tan rápido entre una sobrevaloración idealizada de uno mismo o una persona cercana y el paso al odio tan desconsiderado que devalúa inmediatamente su persona o aquella sobre la que haya realizado una valoración. Un pensamiento extremo que genera dichas reacciones exageradas y comportamientos impulsivos.

”No valgo nada, Todas las personas son así, Nunca cambiaré, Siempre estaré sola”,… son expresiones de dichos pensamiento y experiencias que generan una permanente creencia central negativa y dañina, impactando sobre su salud emocional, sus relaciones y su capacidad para sentirse valorados y amados

La incapacidad para realizar un juicio equilibrado y más realista genera a su vez una intensa reacción emocional de angustia, malestar y desconcierto que deja sumida a la persona en un conflicto.

Cuanto más distorsionada se experimenten diferentes situaciones y más frecuente se viva este patrón, más difícil tendrá la persona desarrollar una capacidad que desafié dichos pensamientos y genere una conciencia plena de su comportamiento.

La posibilidad de parar y dar un paso atrás, puede facilitar el desarrollo de aquellas habilidades necesarias para aprender a formar una percepción más realista de sus relaciones y su entorno.

Ser capaz de encontrar el medio de los extremos, el “gris” entre el blanco y el negro, o aquel punto que, aunque diferente a la perspectiva inicial, pueda respetar a unos y a otros, reducirá la presión, la impotencia creando un alivio y una mayor tranquilidad.

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