LA REGULACION EMOCIONAL.

xabi Blog mayo 29, 2020

Algunas personas en determinadas ocasiones podemos perder el control sobre aquello que sentimos y esto influye de forma negativa en nuestros comportamientos. Gestionar o actuar sobre estos sentimientos es un aspecto que podemos aprender y regular de una forma más óptima.

Esta capacidad o conjunto de habilidades para controlar un estado emocional determinado se conoce como regulación emocional.

La búsqueda de un equilibrio, a veces muy difícil de conseguir, implicará un aprendizaje de las diferentes emociones existentes, un conocimiento acerca de cómo dirigir nuestro enfoque emocional, la aceptación de los diferentes estados emocionales como un aspecto de crecimiento personal y el desarrollo de estrategias o técnicas para manejar de modo más estable distintas situaciones.

La vivencia de momentos desafiantes, o aquellos que continuamente provocan que falle el autocontrol y la desregulación emocional de la persona, pueden generar un sufrimiento emocional y tener un serio impacto en su bienestar.

Conseguir aprender a frenarse, no adelantarse o verse forzada en una incómoda situación que ocasione una respuesta emocional intensa, es una práctica que la persona deberá perseguir para lograr una capacidad de autocontrol esencial.

En algunos casos ante situaciones que generan ira, miedo o tristeza algunas personas recurren al consumo de diferentes sustancias tóxicas para mitigar dichas emociones, utilizando así estrategias de afrontamiento evitativas. Normalmente, tienen conciencia de esta actitud evasiva y esto les causa malestar y remordimiento.

Esto nos puede llevar a pensar y empatizar con esta situación de vivencia de desesperanza y de desorganización. No obstante, si nos paramos y analizamos más profundamente es posible que dicha persona sólo solo conozca o tenga integrado un modo primario o pulsional de detener su dolor o malestar; un deseo tan intenso de consumir cuando este experimentando ese mismo miedo o dolor, provocando una serie de dificultades extremas para regular su comportamiento.

 

La práctica de la aceptación emocional de manera consciente sobre una experiencia, desviar los pensamientos negativos hacia otros más positivos que sean vistos como una oportunidad, favorecerán la mejora del autocontrol y evitará un mayor sufrimiento o angustia.

Tolerar aquel malestar que estamos sintiendo aunque no lo deseemos puede hacer crear un distanciamiento que ayude a reflexionar acerca de esa pulsión desorganizadora (emoción negativa de malestar) y valorar que es más manejable y menos terrible de lo inicialmente sentimos.  Esta pausa tan valiosa puede regular nuestras reacciones posteriores significativamente.

En ocasiones cuando una persona experimenta emociones difíciles, la búsqueda del apoyo externo para sobrellevar la angustia, malestar o sentimientos estresantes puede ser una opción siempre que ésta ayude y valide el estado emocional que se expresa.

A pesar de que esta respuesta integra las emociones del otro, puede ser una labor difícil de realizar. Manifestar, sin juzgar a la otra persona, que “te observo triste”, no quiere decir que estemos de acuerdo con su estado o la situación que haya provocado ese sentimiento tan abrumador, sino demuestra que lo que observamos se corresponde con aquello que la persona está experimentando.

La sensación de comprensión emocional, el reconocimiento del estado emocional soportado sin intentar arreglar o cambiar la situación, conseguirá una menor reactividad, una mayor tranquilidad y podrá dar paso a un análisis de lo sucedido de manera más sosegada.

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