LA MANIPULACIÓN

xabi Blog mayo 24, 2019

La manipulación es entendida como una búsqueda consciente, engañosa y calculada, de un beneficio personal sin atender a la persona sobre la que obtiene dicho beneficio, sin tener un sentimiento de culpa o remordimiento al respecto. Un comportamiento malicioso para influir en otra persona y conseguir aquello que desea logrando satisfacción y felicidad.

Las personas con diagnóstico de trastorno límite de la personalidad son muchas veces consideradas como manipuladoras, de modo erróneo, cuando en realidad se trata ante todo de una autoprotección. Tienen una constante necesidad de sentirse seguras, tranquilas, queridas, validadas ante su falta de habilidades para establecer una comunicación efectiva y respuestas a sus comportamientos. Esta incapacidad para la comunicación interpersonal provoca que expresen sentimientos de dolor, angustia o malestar de manera exagerada, gritos y agresividad verbal.

Todo es intenso, inmenso, porque así lo notan aunque, de la misma forma, dicha intensidad les pueda demoler. La supuesta manipulación que llevan a cabo ante este dolor personal que sienten no es una búsqueda de simpatía sino un arrebato egoístamente emocional e incontrolable de sobrellevarlo.

Las personas que sufren un trastorno límite de la personalidad son elevadamente impulsivas, viven situaciones emocionales de rabia, frustración, miedo o vacío de manera cambiante y de modo mucho más intenso que otras personas. Los cambios en sus estados de ánimos son tales, que la aparente felicidad que deberían obtener de una supuesta manipulación no es real y duradera, ni busca control, poder o algún otro beneficio sobre el otro u otra.

Estas dinámicas provocan serias dificultades en sus relaciones con personas de su entorno más cercano e implica que en numerosas ocasiones de conflicto no las gestionen o resuelven de manera adecuada.

Muchas personas afectadas presentan necesidades emocionales insatisfechas en otros momentos de su vida que han implicado un desarrollo inadecuado de su conducta en su vida adulta en la que buscan satisfacer de manera desesperada e impulsiva. Esas amenazas de suicidio o la posibilidad de hacerse daño no son llamadas de atención, nadie se castiga así mismo de ese modo, sino que son mensajes y pensamientos de dolor, despersonalización, soledad, abandono y miedo trasmitidos de un modo inadecuado y nada saludable.

Esta incapacidad de las personas afectadas para regular sus emociones provoca en muchas ocasiones alejar a las personas que les apoyan (justo el fin contrario que persiguen), unas veces desde el miedo a la soledad otras alimentada por el caos y desorden de sus pensamientos. Desafortunadamente perciben un abandono que en la mayoría de las ocasiones no existe.

A veces ese comportamiento se traduce en un “Déjame, pero estate/estando” o un “Vete, pero quédate”, una dicotomía rígida que sufren y muestran. Una construcción de la realidad que en ocasiones es muy difícil de sobrellevar por las personas que intentan apoyarles, ayudarles y validarles.

Una inseguridad e infravaloración que se traducirá en vergüenza, culpa y en un círculo de negatividad (círculo vicioso) del que será necesario ayudarles a salir para revertir el proceso (círculo vicioso).

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