Preguntas frecuentes

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Un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia y comportamiento que se aparta de lo que se considera habitual en la cultura del sujeto que lo padece y que se manifiesta en la forma de percibir el mundo que le rodea, la afectividad, las relaciones interpersonales y el control de los impulsos.


Son las siglas correspondientes al diagnóstico de Trastorno de Personalidad Límite. Estas siglas, en inglés, equivalen a BDP (Borderline Personality Disorder).


El trastorno de personalidad provoca una gran inestabilidad afectiva y conductual, que altera y perturba muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del paciente y de las personas con las que convive. Puede haber otras complicaciones asociadas, como trastornos del estado de ánimo, de la alimentación, drogodependencias, etc., que agravan el problema.


Hay medicaciones específicas para los síntomas que presentan personas con TLP (depresión, ansiedad, impulsividad, síntomas sicóticos, etc.) y que resultan eficaces para disminuir su intensidad. La necesidad y el tiempo de medicación dependen de cada caso, por lo que se debe tener en cuenta la gravedad de los síntomas, la interferencia en la vida cotidiana y su evolución.


Los estudios de prevalencia (frecuencia de la presencia de un trastorno) indican que entre el 1% y el 2% de la población general podría estar afectada de TLP.


Porque hay una gran inestabilidad afectiva y conductual, que afecta a muchas áreas de la vida (formativa, laboral, afectiva, relacional) del paciente y de las personas que le rodean. Puede haber otros problemas asociados, como pueden ser trastornos del estado de ánimo, de la alimentación, drogodependencias, que agravan aún más el problema.


El médico de familia puede informarle del centro público de salud mental correspondiente a su zona de residencia. Estos centros están especializados en la atención a los diversos trastornos en salud mental. Allí también le informaran de la existencia de programas especializados en su zona. Otra opción es ponerse en contacto con las asociaciones de TLP que hay en toda España.


El concepto de curación en el TLP hace referencia a conseguir una disminución de la intensidad de los síntomas y de la interferencia que pueden tener en las diversas áreas de la vida, llegando a conseguir una mayor estabilidad y autonomía.


Intentar ponerlo a salvo de sí mismo, persuadiendo para que no se haga daño y pueda hacer algo para calmarse o que nos permita hacer algo para ayudarle en esa situación. En caso de que no sea posible, ponernos en contacto con el centro que lo atiende si es posible, o bien llevar la persona al Servicio de Urgencias.

Si la persona no se deja, no habrá más remedio que llamar a una ambulacia o a las fuerzas de seguridad para que puedan trasladarlo al Servicio de Urgencias, donde el profesional que le atienda decidirá si es necesario estar en observación o ingresarlo en una Unidad de Agudos. A veces ésto es necesario.


Una persona con TLP puede tener hijos y ser capaz de hacerse cargo de ellos. Pero esto depende de que consiga una disminución y estabilidad de los síntomas, así como una capacidad de autonomía. Para conseguir esta situación algunas personas con TLP puede necesitar tratamiento, seguimiento y ayuda de las personas que le rodean para llevar a cabo una maternidad o paternidad adecuada.


Depende de cada caso y de cada situación en concreto. Como idea general, no es bueno posiciones extremas, pasar del sobreproteccionismo a la sobre exigencia. En algunas situaciones es conveniente mantenerse firmes y en otras ser más tolerantes. Es conveniente poder hablar de estos temas con el equipo terapéutico.


La aparición de conductas y rasgos límites puede iniciarse en la adolescencia e inicio de la vida adulta. El diagnóstico de TLP se realiza cuando los síntomas se han mantenido de forma más o menos intensa durante un periodo de tiempo largo (2-5 años).


Se pueden observar conductas que podrían relacionarse con síntomas de TLP pero ha esa edad es demasiado pronto para hablar de TLP. Por otra parte esas conductas se pueden confundir con otros problemas o características evolutivas de la infancia y adolescencia.


En un niño o adolescente que presenta conductas o ideas que ocasionan problemas o tenemos dudas sobre su normalidad, es conveniente hablar con el pediatra. En mayores de 18 años debemos hablar con el médico de familia. Ambos profesionales pueden orientarles sobre la situación y derivarles a un servicio especializado en salud mental para adultos o infanto-juvenil.


No se puede establecer una causa-efecto, porque el TLP se desarrolla por una combinación de aspectos biológicos y ambientales.


El desarrollo de un trastorno de personalidad implica muchos factores, biológicos y ambientales, que hoy en día todavía no se conocen con precisión. Actualmente la mejor prevención es poder diagnosticarlo lo antes posible y recibir el tratamiento adecuado.