El Trauma

xabi Sin categoría febrero 15, 2019

Trauma significa “herida”, “daño” o “conmoción” y en psicología hace referencia al impacto psicológico de acontecimientos estresantes.

Pero los acontecimientos no son estresantes o traumáticos en sí mismos, sino que lo que puede ser traumático es el efecto que ejercen sobre una persona determinada.  El grado en el que una persona quedará traumatizada se debe a dos series de factores relacionados; Las características objetivas de los sucesos (que ocurrió) y las características individuales (que incluyen los factores personales y subjetivos de la experiencia).

 

 Las características objetivas

-Se incluyen experiencias intensas, repentinas, incontrolables, impredecibles y negativas.

-Experiencias interpersonales violentas de daño físico o amenazantes para la vida.

-Pérdida de una figura de apego, o abuso psicológico o físico por parte de una persona objeto de un apego importante.

-Abandono emocional.

 

 Las características individuales

-La edad en la que se experimentados las situaciones estresantes.

-El sentido que se le otorgan a las situaciones.

-Los factores genéticos pueden contribuir a la vulnerabilidad a las situaciones estresantes y a las características de personalidad que influyen a la persona a exponerse a situaciones peligrosas.

Eficiencia mental y energía mental: La eficiencia mental es la capacidad del sujeto de adaptar sus acciones a los cambios ambientales. Tiende a cambiar dependiendo de la edad, la energía física y mental, estado de ánimo, emociones y la exposición al estrés. La eficiencia mental y la energía mental de las personas que están sanas, les permite integrar experiencias mentales correspondientes a su nivel de desarrollo con objeto de poder avanzar en sus vidas.

La preparación previa: el nivel de preparación para una experiencia estresante que tiene el individuo. Aunque esto puede ser difícil de imaginar, existen estudios en el ámbito de la resiliencia (resistencia a la adversidad), que pueden ayudarnos a comprender mejor como aprenden los niños a afrontar adaptativamente las experiencias adversas.

Así si un suceso ha sido traumático o no es algo que únicamente se puede inferir a partir de los efectos que tiene sobre la persona.

 

La disociación relacionada con el trauma

El término hace referencia a una división de personalidad o de conciencia e implica una división entre sistemas de ideas y funciones que constituyen la personalidad. La personalidad como sistema se puede entender en tanto que compuesta de diferentes estados psico-biológicos que funcionan de forma coherente y coordinada.

Ejemplo: 1. Sistema encargado de aproximación a estímulos atractivos

 

  1. Sistema encargado de huir de estímulos aversivos

Las partes disociativas son sistemas psicobiológicos diferentes, más o menos divididos, que no están suficientemente coordinados dentro del contexto de la personalidad de un individuo. Se han elegido los términos Personalidad Cotidiana y Personalidad Emocional para hablar de estos tipos de sistemas.

Las acciones que guían a la vida cotidiana corresponden generalmente a la Personalidad Cotidiana y van desde la aproximación a estímulos atractivos, hasta la exploración del entorno, control de la impresión social, etc.

Las acciones que regulan la defensa física corresponden a la Personalidad Emocional e incluyen acciones asociadas a la separación, al llanto, a la huida, la lucha etc.

Entonces cuando una persona traumatizada entra en contacto con un estímulo aversivo condicionado o asociado a cualquier clave traumática, es posible que no sea capaz de percibir correctamente y afrontar la situación porque sus percepciones y su campo de conciencia se restringirán a dichos estímulos asociados por lo que tenderá a responder con acciones correspondientes acciones sustitutivas.

Acciones sustitutivas:

Acciones mentales y conductuales desadaptativas que están presentes en la desregulación de  los afectos y de los impulsos, problemas de vinculación etc.

Son aquellas que son menos adaptativas de lo que se requiere cuando las dificultades de la vida exceden el nivel mental del paciente, lo que a su vez dificultan la integración de los sucesos traumáticos.

Ejemplo: Al activarse sentimientos muy intensos el paciente puede recurrir a gritar o golpear un objeto en vez de reflexionar o anotar en un diario lo sucedido. También puede haber acciones sustitutivas de naturaleza mental como la negación profunda.

 

Se han clasificado 3 niveles mentales que determinarán el tipo de acciones:

Nivel mental Bajo: implica las acciones más simples, cierto automatismo, no verbales que persiguen objetivos a muy corto plazo. También se incluyen movimientos desorganizados, reflejos, o conductas sencillas de imitación, colaboración. En este nivel mental se adquiere cierta consciencia del impacto que podemos ejercer sobre otras personas.

Algunas víctimas traumatizadas eventualmente, ante un estímulo que pudieran interpretar como amenazante, pierden esta consciencia del impacto que ejercen sobre otras personas y la capacidad de sentir empatía respecto a los demás y respecto a ellos mismos, por lo que sería posible que manifestaran acciones desadaptativas ante situaciones cotidianas.

Nivel mental intermedio: implica acciones que usan símbolos e incluso el lenguaje. Algunas pueden ser reflejas e incluyen creencias impulsivas pero otras son más reflexivas. Se incluyen promesas, creencias reflejas. En este nivel se acepta literalmente la información sensorial, mensajes verbales y pensamientos y se actúa en consecuencia. El riesgo que conlleva es que las creencias asociadas se basan en sentimientos, prejuicios y visiones restringidas de nosotros mismos y de los demás, conduciéndonos a un pensamiento reduccionista del tipo blanco/negro que limita nuestra conciencia del pasado, presente y futuro anticipado.

Nivel mental superior: Implica acciones que intervienen en objetivos a largo plazo, tales como compromisos a largo plazo (esfuerzos académicos, psicoterapia a largo plazo).

Estas acciones no tienen por qué tener una ganancia personal, sino que pueden tener que ver con un principio moral más elevado (acciones de voluntariado).

Implica también acciones experimentales (hipótesis científicas), probar nuevas acciones mentales y conductuales.

Aquí uno se da cuenta de que la vida y la experiencia evolucionan a lo largo de vastas extensiones de tiempo y que nosotros, al igual que todos los seres humanos, somos únicos a pesar de nuestras características comunes.

El trauma implica una fijación o una regresión, en determinadas situaciones, a las acciones de niveles mentales inferiores.

 

 

 

 

 

Bibliografía:

Van der Hart, O. N. N. O., Nijenhuis, E. R., & Steele, K. A. T. H. Y. (2008). El yo atormentado. La disociación estructural y el tratamiento de la traumatización crónica. Desclee de Brouwer, Bilbao.

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