Una alternativa de ayuda en momentos difíciles

xabi portada mayo 30, 2018

Convivir con una persona que padece un trastorno de la personalidad resulta difícil y a menudo sobrepasa la capacidad de la familia para poder tener respuestas adecuadas, dada la sobrecarga que implica una vida en constante estrés. Existe una variedad de intervenciones familiares. En las últimas décadas se ha desarrollado por parte de John Gunderson y colaboradores, expertos mundiales en este campo, un método de intervención con componentes psicoeducativos y una orientación pragmática según la cual las diferentes intervenciones se pueden ir utilizando de acuerdo al momento de la evolución del enfermedad y adecuada a la gravedad o no de los síntomas.

Las primeras intervenciones van dirigidas a ofrecer asesoramiento y apoyo creando una relación para futuras intervenciones. Estas primeras fases coinciden en general con los primeros contactos en los ámbitos sanitarios. Las familias en general se sienten desbordadas y desconcertadas por las manifestaciones sintomáticas del familiar enfermo. La información que reciben sobre la enfermedad y el apoyo de los clínicos alivia su propia confusión y desconcierto.

Según Valery Poor, experta que ha trabajado durante muchos años con la terapia conductual dialéctica lo que la familia necesita lo resume en cinco puntos:

1. Las familias necesitan que se les hable claro. Una descripción del diagnóstico a nivel tanto orgánico psicológico, familiar y social. El impacto en la familia resulta confuso y frustrante.

2. Las familias necesitan psicoeducación. Ayudarles a componer el rompecabezas que significa para ellos la enfermedad y cómo los diferentes sistemas interactúan entre sí.

3. Las familias necesitan apoyo. No es posible esperar que una familia pueda por sí sola hacer frente a las dificultades que presenta un trastorno de personalidad.

4. Las familias necesitan ser escuchadas. La información de primera mano sirve tanto para el tratamiento como para abrir nuevas líneas de investigación.

5. Las familias necesitan poder hacer el duelo. La profunda pena que produce el pensar lo que hubiese podido llegar a ser si no hubiese enfermado. Las esperanzas y sueños que la familia había depositado en esa persona. Frente a las dificultades y avatares que sufren durante el desarrollo de la enfermedad del familiar, que termina por aislarles.

Las personas que participamos en AVATI coincidíamos en la importancia de desarrollar un programa que diera respuesta holística a las personas afectadas por un trastorno de personalidad y sus familias. Un lugar donde realizar diferentes actividades que pudieran promover la autonomía personal y la integración social de personas afectadas por trastornos de personalidad además de un espacio para las familias de estas personas, donde poder reunirse y participar también en talleres que promuevan su autocuidado y autonomia personal.

La expresión artística y corporal así como el psicodrama o el mindfulness son alguna de las diferentes actividades que se llevan a cabo en EGONKOR y brindan un apoyo a los colectivos de personas afectadas por Trastornos de la Personalidad y sus familiares.

Dentro de este programa multidisciplinar existen espacios de ayuda individual y grupal que busca aumentar en las personas afectadas y sus familiares el conocimiento y la información sobre la enfermedad, sobre los factores de riesgo de la misma y sobre hábitos de vida más adecuados. Un contacto directo con la realidad social y afectiva de la enfermedad que busca acompañar, promocionar y proteger a las personas afectadas, así como a sus familias. Un espacio para reunirse con otras personas que se enfrentan los mismos problemas y dificultades, así como una forma de identificar modos más saludables de resolver los problemas infunde esperanzas y es éste en sí mismo un factor terapéutico inestimable.

La experiencia acumulada, nos muestra que las personas diagnosticadas de TP tienen niveles relevantes de dependencia y demandan atención en recursos sociosanitarios. Sin embargo, no existe información suficiente sobre sus dificultades y necesidades concretas y los recursos que pudieran ser efectivos para cubrir esas necesidades.

Desde AVATI y con el Centro de Tarde EGONKOR apostamos por el desarrollo de habilidades de comunicación, resolución de conflictos, estrategias afectivas como la expresión y manejo de sentimientos, sumado al conocimiento sobre un establecimiento de normas y límites adecuados puede contribuir de manera óptima en el funcionamiento de la persona en el contexto familiar, social o laboral. Esta dotación de habilidades y recursos a las personas afectadas de TP-TLP influye directamente en la mejora de sus capacidades, ayudándolas a relacionarse con personas sin perder los valores y el respeto.

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