Cuando una persona está afectada por un trastorno límite de la personalidad.

xabi Blog, portada agosto 27, 2018

Las personas afectadas sufren por las dificultades al verse desbordadas por su incapacidad o dificultad para la gestión de sus emociones. La lucha en la que diariamente se ven inmersas, su incomprensión y la reactividad que suelen mostrar provocan que las personas cercanas a ellas, las personas que juegan un papel validante en su vida intenten descifrar ese comportamiento tan cambiante, tan virulento y tan arriesgado que llevan a cabo.

Esta forma tan intensa de la persona con TLP de vivir la vida implica numerosos conflictos y complicadas crisis que le hacen sentir como una prisionera de su propia vida.

El miedo tan intenso a un posible abandono, rechazo o a la finalización de procesos en su vida implica una reactividad tal que reaccionan de una manera impulsiva contra ellas mismas y aquellas personas que se encuentran más cerca y la sostienen.

Esos cambios tan pulsionales, arriesgados y amenazantes van a suponer un reto grandísimo para las personas validantes que convivan con ellas que tendrán que mantenerse en una situación difícil, armándose de una paciencia descomunal, una serenidad extraordinaria y evitando una postura defensiva o imparcial, sin atender al desorden, a los ataques y al constante saboteo que pueda estar sufriendo.

Estar presente y atender a ese momento difícil que vive una hija, hijo, pareja, hermano, hermana sin centrarse en el Trastorno y acordándonos de que una persona con TLP se encuentra en un laberinto en el que no puede colocarse en la perspectiva de la otra persona (mentalizar lo que otros están pensando y sintiendo).

En esta lucha llena de contradicciones emocionales, una escucha activa de los sentimientos de la persona afectada puede que influya en una disminución de dicha crisis; si por el contrario, se diera el efecto inverso, dándose una escalada, no pudiendo los familiares atender dicho desbordamiento, sería aconsejable buscar una distancia óptima, es decir alejarnos en un primer momento para pasado la crisis intentar retomar la relación en forma de un yo auxiliar, de forma que no suplante su crecimiento madurativo pero a la vez pueda servir de soporte.

 Esta atención incondicional, abierta, empática y validante no es una tarea fácil. Este modo de actuar no supone que estemos de acuerdo con todas las demandas que con premura nos traslada, pero busca de manera apropiada que reconozcamos ese malestar que sufre y la emocionalidad que le desborda.

El apoyo hacia la persona con TLP buscará que ésta regrese a unos nivel más estables y seguros donde pueda funcionar sin que puedas existir efectos negativos , impulsivos e inmanejables.

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